Comenzaría así, tirandote en la cama, besando cada centímetro de tu cuerpo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Puro hueso

Se acostumbró a ser quien daba los besos, las caricias, a dar todo el cariño, los abrazos, las miradas, fue tanto lo que dio y no recibió que ya para ella era obligación. Ya no quería amor, no quería nada. Los abrazos y besos pasaron a ser controlados, calculados. Todo tenia su tiempo y su manera.

Cuando ya todo estaba en calma, llegó. Si, ese que todo lo cambió. El que daba caricias, besos en la espalda o te abrazaba sin más. El revolucionario, lo llamarían mis neuronas o el miocardio que cambia el ritmo sin ton ni son.  Sino pregunta al diafragma que no sabe cuando subir o bajar. Es él, un vulgar mocoso. Mi vulgar mocoso. 

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