Comenzaría así, tirandote en la cama, besando cada centímetro de tu cuerpo.

domingo, 29 de enero de 2012

Diario de Ryan.

Hola, me llamo Ryan Williams, tengo 17 años y esta es mi historia.
Yo antes era un cretino, un capullo, un hipócrita y un de todas esas cosas malas que puedan ser los jóvenes.
Un día monótono como cualquiera salí con mis amigos a la calle. Ya llegamos al parque después de pasarnos varios minutos caminando. Ahí está nuestro banco, pero una cosa extraña sucede hoy. En ese, nuestro banco, hay una chica sentada leyendo un libro.
- ¿Qué hace esa chica ahí?- rompió el silencio Fred.
-Será nueva en el barrio, creo que nunca antes la había visto. - dijo Sam.
-Acerquemonos y expliquémosle lo que pasa en esta zona. - Propuso Fred.
Nos acercamos a la muchacha. En lo que llegabamos no apartó su mirada del libro ,parecía tan ensimismada en su mundo que ni se percató de que nos acercamos. Durante 2 minutos estuvimos de pie frente a ella y no alzó en ningún momento la mirada. 
- Ya basta.- Gritó Sam, - Es insultante que estés en nuestro banco, que nos acerquemos y no seas capaz de alzar la vista
- Perdón, yo  .. - dijo la muchacha cerrando el libro. Sin dejarla terminar Sam enfadado desplomó el libro de un golpetazo. 
- ¿Tú? Tú nada, que aquí no pintas nada, ¿ lo entiendes? - decía Sam.
Entonces yo dije - Señorita que haces por aquí y más en ese banco es que¿No sabes leer que tiene nuestros nombres? Hasta un estúpido puede leerlo y saber que no tiene que sentarse aquí. -
Todos se reían y decían en unísono: es verdad.
Fred dijo - ¿No hablas? Pareces tonta, quién diría que una chica tan guapa puede ser tan estúpida. - 
yo: - venga nos ves con cara de...
En ese momento, sin dejarme pronunciar una palabra más la chica alzó la vista y me interrumpió diciendo : - No, no veo tu cara de cretino, tampoco los vi llegar y si no te importa me marcho. - 
Ella se levantó y se fue, ese momento fue muy estraño, cuando ella hubo alzado la vista la encontré algo perdida. Cuando ya desapareció su imagen, yo todavía seguía inmóvil, hasta que Fred me dio una palmada en el hombro. Entonces divisé el libro de la muchacha que todavía seguía en el suelo. Me acerqué a él, me agaché y lo abrí. Al mirar su contenido, todas mis respuestas sobre aquella situación se aclararon, yo lo sabía, ese libro sin dibujos, sin letras. En efecto Rayan, aquella muchacha era ciega.
Fred: - Ryan quieres venir y dejar eso ahí?
Yo: - Creo que me voy a dar una vuelta, no me siento muy bien. - Mentí.
Escondí el libro bajo mi hombro y me fui a mi casa. Cuando llegué abrí el libro desde el principio donde, con una etiqueta ponía "Instituto de Cambrige" , allí estaba la dirección y en toda la tarde solo me preocupé de averiguar donde estaba el instituto, y buscando las cosas necesarias para poder escribir una carta en braille, donde me disculpaba.  Ya había terminado de buscar, y miré la hora, ya eran las 10. Entonces me fui a la cama. 

Al día siguiente, me levanté, desayuné, cogí mis libros y en lugar de ir a mi institución, fui a la cual pertenecía el libro. Una vez allí busqué la biblioteca, entré y fui a la mesa del bibliotecario. Este era un chico joven,  no tendría más de 25 años. Entonces me acerqué a él y le dije:
- Hola me llamo Ryan Williams, y vengo buscando a la muchacha que tenía este libro. -
El joven dijo: - ¿ Ese libro es de aquí? Si eso es así ¿ Cómo es que está en tu posesión?
- Verá señor, a la joven se le calló y yo lo recogí-  Me disculpé.
- Ya veo, está bien gracias, déjenos el libro, que ya nosotros nos encargaremos de él.
- Espere, yo quiero dárselo a ella en persona, solo necesito que me diga de quién es y dónde la puedo localizar  - Le dije
Bibliotecario: - Lo lamento mucho muchacho, pero esa información no puedo dejártela, así que déjeme el libro y retírese. 
Yo sorprendido le dejé el libro. Un mal cosquilleo me recorría el cuerpo, yo andaba buscando a esa joven para pedirle disculpas después de todo lo que le dije y pensar que tras devolver el único objeto que me acercaba a ella, no la volvería a ver me derrumbé. Con malas caras me dispuse a abandonar la biblioteca, cuando de pronto la vi entrar. Era ella, con su pelo largo, liso y rubio como el oro; con aquella mirada perdida. Al verla entrar sin saber porqué me ruboricé, me recorrían cosquilleos el cuerpo. 
Cuando ya dejé de observarla me acerqué sigilosamente a ella y le dije:
-Hola, soy Ryan Williams.
Ella: Hola, soy  Amelie. Tu voz me resulta algo familiar, ¿te conozco?
Yo: De pasada nada más, soy aquel cretino con el que "hablaste" ayer. 
Amelie: ah eres tú, ¿quieres algo o vienes a decirme algo más?
Yo: No vengo a hacer comentarios insultantes si es lo que quieres saber, solo he venido a pedirte disculpas, porque tenías razón, fuimos unos capullos.
 -¿ De verdad? No sabía que tenía la razón. - Dijo ella con tono vacilante. 
Yo: Amelie, de verdad, solo he venido a pedirte disculpas y a traerte el libro que se te calló en el parque.
Amelie:  No es correcta la definición caerse, si no recuerdas uno de ustedes lo tiró al suelo. Ahora si no te importa déjame el libro y esfúmate.
Aquellas palabras entraron en mi de manera feroz, me sentí despreciado, al decirme que me marchase. Sin quejarme por haberme pasado la noche buscando su estúpido instituto para entregarle el libro, me limite a decir: - Está en la mesa del bibliotecario.
Ella con sequedad dijo: Gracias, buenos días y me dejó.

Pasaron 3 días, durante esos tres días no salí de mi casa pensando en el porqué de la reacción de la muchacha. Ese tercer día decidí salir a dar una vuelta, esa vuelta me llevó hasta el parque.  Ya estaba en la entrada y decidí ir al banco donde la conocí a ella. Desde una distancia de no más de 9 metros, la vi a ella sentada en el banco, me quedé anonadado. Sigilosamente llegué hasta ella, y la observé detenidamente. Después de varios minutos absorto mirándola, ella dijo:
- ¿Ryan eres tú? Espero no equivocarme.
Yo sorprendido dije: sssi, ¿cómo lo has sabido?
Amelie: - Es tu olor y tu forma de respirar. 
Yo: ¿ Qué haces aquí? Pensaba que no querías saber nada de nosotros.
Amelie: Y así era, pero cuando cogí el libro encontré tu nota. Y pensé que me  diste mucha importancia molestándote en escribir una carta braille, además de buscarme  e ir a darme el libro. Y.. yo solo quería darte las gracias y pedirte disculpas por haber sido tan grosera. Llevo viniendo desde entonces al parque con la esperanza de encontrarte y por fin estás aquí.  
Entonces empecé a temblar, no sabía que decir, solo me salía una sonrisa de la cara y le dije: -De nada Amelie. -
¿De nada Amelie?  ¿En serio dije eso queriendo comérmela a besos? ¿Qué clase de chico soy? 

Amelie: ¿ Y entonces estoy disculpada? 
Yo: Sí, claro que sí, aunque debería ser yo y mis amigos quienes pidiésemos perdón. ¿ Qué dices estamos disculpados?
Amelie: mmm creo que no.
Yo: ¿No? ¿ Por qué no?
Puso cara chula y dijo: Tirasteis mi libro al suelo, y me insultasteis, no puedo perdonarte así como así. Aunque.. 
Yo: ¿ Aunque qué?
Amelie: Hay una manera, solo si vienes conmigo a comer aceptaré tus disculpas.
¿Qué? ¿ Qué? ¿Qué?¿ Estoy soñando o la chica más guapa de toda esta zona acaba de quedar conmigo? 
Yo: No le veo problema.
- Pues que así sea, nos vemos aquí mañana, a eso de las 7 ¿Vale? - Se levantó del banco, se acercó me tocó la cara, rodeó mis labios y cuando encontró mi mejilla me dio un beso y se marchó. Me quedé allí  más de una hora parado, todavía pensando en sus labios junto a mi mejilla. Ese beso era el más dulce que jamás nadie me había dado. Y con una sonrisa de oreja a oreja contemplaba como se marchaba y dentro de mi yo le decía: 

Hasta mañana Amelie. 



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